Roberto Carlos Solís Carini.

Recuerdo una historia de la evidencia plena de lo que es vivir.
Es verdad que cuando uno lleva algo dentro y hace las cosas con el corazón, sobre todo por el bien de los demás sin dudarlo trasciende y sin darte ni cuenta de ello crece sin límites.
Un día un niño de una familia humilde de un pueblecito llamado Santa Fe, decidió estudiar algo diferente, muy extraño para muchos y cuando tenía solo 14 años le dijo a su padre.

” Quiero Estudiar Medicina China” .

Todos se quedaron asombrados, incluso algunos ni se lo tomaron en serio, porqué entre otras muchas cosas en aquella época nadie conocía esa medicina, no había ni donde estudiarla, pero ese niño llevaba una semilla, he insistió tanto en esto que llegó un día a China donde alcanzó su Doctorado, pero esto no es lo importante de la historia, lo que si valió la pena fue que llego a captar los conceptos médicos orientales y traducirlos a los occidentales, creó fórmulas que ayudaron a miles de personas a prevenir enfermedades y aunque nunca recibió nada a cambio, cuando le preguntaron, el solo dijo :
“Recibí un gran tesoro en mi corazón y es la satisfacción, el agradecimiento de miles de personas por su mejoría, su bienestar y su buena salud.

 

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